Inquietante la cifra que arroja medicina legal en el 2005, donde de 30 a 40 niños, promedio son abusados sexualmente en Colombia. Como Paola de 3 años y su hermana quien sufrió este delito por parte de su padre y su tío, quienes cómicamente fueron absueltos tras una apelación. Y ni hablar de los “Garavitos”. Esta y otras paradojas son las son las que a mi gusto quedan “invalidadas” con las mejoras que muestra la nueva Ley de Infancia 1098 de noviembre 8 del 2006. Con ella se eliminan todos los beneficios penales para personas que cometan delitos contra los niños niñas y adolescentes en el país, solo recibirán rebajas de pena por buen comportamiento y estudio. Evitando que quienes comentan delitos contra los menores reciban la casa por cárcel o salgan de esta libres con penas irrisorias. Además se acaban las rebajas de pena por sentencia anticipado o confesión. No se trata sin embargo de grandes reformas administrativas sino de hacer ajustes en las instituciones que hoy deben velar por el cumplimiento de esos derechos. Algo muy importante, es que dentro de esos ajustes, se deben fortalecer los Consejos de Política Social en los Departamentos, Distritos y Municipios puesto que buena parte de la responsabilidad del cumplimiento de los derechos va a estar en cabeza de estos tres entes territoriales. A lo que los medios de comunicación, responden presentando por lo menos una vez a la semana con nombre propio y foto a los abusadores de menores del ultimo mes. Lo cual podríamos, desde mi punto de vista agradecer en algo, a la entrevista presentada el año pasado de Garavito, por Pirrry.





Otro punto de vista interesante y bastante relativo es el hecho de la responsabilidad penal de los menores de 18 años. Por lo que habrá un cambio en relación con este compromiso penal de los adolescentes que cometen delitos. Si bien hoy son responsables, en muchos casos se enfrentan a situaciones en donde no siempre cuentan con todas las garantías procésales, en la medida en que carecen de una segunda instancia y del derecho de defensa. Lo que propone la ley de infancia y adolescencia es que los delitos que cometan los menores de 18 años serán juzgados por autoridades especializadas para menores de edad. Dice que de los 12 a los 14 años no habrá privatización de la libertad y que de los 14 a los 18 años debe ser penalizados como los adultos pero con normativas para adolescentes con penas desde 5 a 8 años y que en caso de ser encontrados culpables y de acuerdo con la gravedad del delito cometido, los adolescentes deberán ir a programas especializados. Sólo en caso de delitos graves podrán ser privados de libertad en centros de atención que estarán bajo la responsabilidad del ICBF. Esto para mi es bastante relativo como ya lo había mencionado antes, y lo es por que existe una gran relación entre la madre del adolescente que cometió el delito y la madre a la que se lo cometieron. Y nombro a los padres, por que son la base de los comportamientos de sus hijos, sin que esto incluya los comportamientos ajenos a ello por parte de sus hijos. Esta correlación es de la parte afectiva y/o emocional, las que son lastimadas de diferentes maneras dependiendo el entorno de crianza, y la manera con la que se ven los hechos. El acto de tener un menor delincuente no es tan solo el dolor maternal de ver sufrir a sus hijos , si no que agravia, fuertemente la vida de los padres y es aquí donde entran en consideración varios aspectos afectivos en polémica; El saber si se es buen padre, si habremos inducido a nuestros hijos a esto, o si nunca nos interesamos en educarnos, a lo que se le suma, el peso de la culpa, a la nefasta decisión de dejarlo afrontar su responsabilidad o esconderlo y hacer un acto de negación por “amor”. ¿No será que esto instaura, mas resentimientos en las relaciones familiares?, esto visto desde el lado del niño, niña o adolescente.

A si mismo la corresponsabilidad de la que nos habla esta nueva ley,en el articulo (10), es un medio bastante positivo para estas dificultades y algunas mas. La familia, la sociedad y el estado son corresponsables en atención,cuidado y protección, dicta el articulo y lo que me parece bastante curioso, por que siempre la familia va en primer lugar y esto no es arbitrario, para nada, lo que me cuestiono es como hacer que las familias no educadas en maneras de preparar a sus hijos cumplan con esto. Me explico, esas familias de escasos recursos que mantienen trabajando para poder alimentar a la prole que tiene, se omite de tiempo apara enseñar, acompañar, amar y construir con su familia puede pretender entrar en esta corresponsabilidad con la sociedad y el estado con los cuales vive lidiando por sus propios derechos y sobretodo necesidades, como hacen para adiestrase en estas nuevas maneras de llevar a sus hijos adecuadamente. Esto es bastante deprimente desde el punto de vista de los medios de comunicación, la propia educación de los padres y las enjuagadas de manos que usa cada una de las tres entidades de la corresponsabilidad a la hora de asumir la responsabilidad de las contrariedades.
Sinceramente pienso que ninguno de nosotros tiene la solución, pero si creo vehemente en que la educación a la familia como unidad es una gran manera de acercarnos, si no a una salida, por lo menos al inicio de una. Para lo que insisto en educar, puede ser por medio de propagandas, como un folleto en el que se informe a las familias las nuevas reformas que nos presenta esta ley los beneficios y castigos que contiene. Y esto con la simple intención de producir por un lado tranquilidad y por otro preocupación y hasta turbación a quienes incidan en estos delitos. Y es aquí donde la pedagogía entra en función, donde los folletos o otros medios, tanto para niños como para adultos ejerzan en el aire tonos de interés. Estos folletos deben ser gratuitos y elaborados de manera y texto muy simple y comprensible, para nuestra población vulnerada y serán repartidos en colegios, calles, iglesias, sitios de esparcimiento, universidades, entre otros. Es como laborar una cadena, de esas de “chimes” que tanto éxito tienen. Al comienzo me pareció una idea bastante tonta, pero ahondando en ella, caí en la cuenta que muchos de los avisos que recibimos en la calle o en donde estemos en algún momento nos han influido para transformar actos de nuestra cotidianidad y si se hace con cosas que no elaboran sino que castran, por que no hacerles la competencia.
Para concluir, deseo compartir la importancia de este encuentro de la humanidad con el papel, porque es un cambio que se debe dar en el país en aspectos sociales como la protección integral de los adolescentes, además el cuidado que deben tener los padres de familia porque ya serán responsables civilmente por las actuaciones de ellos”, con la nueva ley, se concibe la atención especializada como el proceso de atención diferenciado del cuidado básico que incluye acciones y herramientas particulares y específicas frente a ciertas situaciones de vulnerables, tendientes a restablecer la dignidad e integridad, así como el equilibrio de los niños, niñas y adolescentes, a través de una redes integradas. Para lo que se tendrá en cuenta las características particulares y/o perfil sociocultural, grado de vulneración, nivel de afectación en las cuales se encuentra el niño, niña o adolescente, que generalmente es desconocido o despreciado.
Si bien todo derecho vulnerado amerita una medida de restablecimiento, no todas las personas con derechos vulnerados requieren atención especializada. En este sentido la medida de vinculación a programas de atención especializada nos muestra que tendrá especial énfasis en los niños que han sido víctimas de delitos, entendiéndose por éstos "personas que, individual o colectivamente, han sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o vulneración sustancial de los derechos fundamentales."